Todas las mañanas me pasaba lo mismo. Mi habitación está al lado del baño y cada vez que alguien entraba yo lo oía. Por las mañanas temprano, la persona que entraba siempre era mi madre. Siempre entraba, cerraba la puerta, levantaba la tapa del retrete y se sentaba a orinar. A pesar de que, en ocasiones, me despertaba, me gustaba escuchar el sonido de su chorrito de pis cayendo en el water. Al ser el primero de la mañana era bastante largo…Al cabo de un tiempo escuchándola, empecé a notar cómo se me endurecía mi miembro cada vez que oía a mi madre sentarse en el water. Como era normal, terminé masturbándome cada mañana mientras mi madre meaba. Una mañana, como siempre, mi madre entró al baño, orinó y volvió a salir. Yo, obviamente, estaba masturbándome en mi habitación mientras la escuchaba. Pero esta vez, mi madre, en lugar de ir a la cocina a desayunar, como tenía por costumbre, tocó a mi habitación. Me quedé quieto con mi mano agarrando mi pene, y solo pude decir….”adelante”. Mi madre entró. Iba con un camisón de seda azul y una batita muy fina. Me dijo que me levantara que se me iba a hacer tarde. Yo le respondí que enseguida me levantaba (no quería levantarme con tremenda erección delante de ella). Sin embargo, mientras le respondía noté cómo sus ojos se fijaban directamente en mi paquete…sentí vergüenza….pero ella no. Me dijo “uy, amor, ¿qué te pasa? ¿con qué estabas soñando?” mientras sonreía ligeramente. No pude responder. Me quedé callado. Mi cara se ponía colorada. “Ay pillín” me decía ella “que no le quieres contar a mami tus fantasías…..” Seguía sonriendo. Uff debo confesar que nunca había visto a mi madre con los ojos con los que la vi en aquel momento. Estaba viendo a mi madre como una mujer, y no como una mujer cualquiera, sino como una diosa del sexo mañanero…Así que no me lo pensé dos veces. Le conté que todas las mañanas la escuchaba y que aquello me excitaba sobremanera así que cada mañana tenía que masturbarme antes de salir a desayunar. Al principio su cara cambió, pensé que se enfadaría, pero en seguida sonrió, se sentó en la cama y se quedo callada escuchándome. Cuando acabé de hablar, me acarició mi erección, bajó las sábanas y me dijo que me arrodillara en el suelo. Ella seguía sentada y yo de rodillas delante de ella, con su vientre delante de mi cara. Solo dijo una cosa más: “Aun no me he secado…” Entonces me lancé, pensé que era imposible lo que me estaba pasando, pero que tenía que aprovecharlo. Acerqué mi cara a sus bragas. Se las bajé. ella me acariciaba la cabeza. Acerqué mi boca, saqué mi lengua y empecé a lamer todo su coño mojado aun de orines. ¡Qué placer!!!!! Lamía y lamía mientras oía gemir a mi madre, que me invitaba a seguir constantemente, “más, amor, sigue, sigue…” Y eso hice. Seguí y seguí lamiéndole el coño hasta que se corrió en mi boca….ummmm… Espectacular. Esa mezcla de sus flujos con su meado fue espectacular, Nunca había sentido nada así hasta ese momento. Cuando acabó, se subió las bragas y me dijo: “¿te preparo un zumo?…
Esa noche, me costó dormir. No me podía creer lo que había ocurrido aquella mañana, pero no podía dejar de pensar en qué pasaría a la mañana siguiente….Solo logré dormir unas pocas horas. Por la mañana, se volvió a repetir la rutina diaria. Escuché a mi madre entrando en el baño, cerrando la puerta, pero esta vez no la oí mear… Me sorprendió. Pero mayor aun fue mi sorpresa cuando sonaron tres toques en mio puerta ¡Toc Toc Toc!…”Adelante” contesté intrigado. Se abrió la puerta y vi la figura de mi madre con su bata. Cerró la puerta y se acercó a mi cama. Me dijo: “He estado pensando en lo de ayer” Yo le respondí “Yo también…”. “Me alegro amor, porque siempre había tenido ganas de hacer esto pero nunca había encontrado a nadie que lo quisiera hacer conmigo” Me decía esto mientras me mostraba dos copas de cristal vacías. “No entiendo….” “No te preocupes ahora lo entenderás”. Mi madre se puso de cuclillas con las piernas abiertas, colocó una copa debajo de sus bragas y…comenzó a mear….El pis empapaba las bragas y luego caía en la copa, era un buen chorro. De hecho la copa quedó llena. Yo no podía creer lo que estaba viendo. “¿Te gusta lo que ves amor?” Sí, sí mucho, me encanta mamá. Mi erección era impresionante. Mi madre me miraba y la miraba. La excitación era brutal. Ella cogió la copa llena de pis y se la derramó por sus pechos. Esos pechos llenos de pecas que tenía ella. Los mojó íntegramente. Mientras el meado caía por su cuerpo ella se lo restregaba por todas partes. Por el vientre, por el culo por las piernas, por el cuello. Se metia los dedos meados en la boca y verdaderamente, la veía disfrutar. nunca había visto a mi madre disfrutar tanto con pidió la otra copa. Se la di. Volvió a mear, esta vez sin bragas, y volvió a llenarla de ese pis amarillo de la primera meada de la mañana. “Levántate” me dijo. Obedecí. Me puse de pie frente a ella. Su cuerpo estaba impregnado de sus orines y eso me excitaba muchísimo. Acercó su mano, me agarró la polla y la metió dentro de la copa….ufffffff que placer sentí en ese momento, ¡incomparable! Empapó bien mi pene, se agachó y se lo metió en la boca. Comenzó a chupar y a chupar, al mismo tiempo que de su boca caían gotas de pis, mías o de ellas no lo sé….quizás mezcladas. Continuó chupando y chupando a la vez que me miraba durante un rato, hasta que le propuse mearla a ella. Aceptó sin reparo alguno. “De acuerdo”, me dijo. Se pueso de espaldas a mi, se agachó y se colocó de cuatro patas. Con ambas manos se estiraba las nalgas a los lados, dejando su ano perfectamente abierto ante mis ojos “¿a qué esperas amor?” No me lo podía creer. Mi madre quería que le orinara el agujero del culo. No lo agarré mi polla y empecé a mear. El chorro cayó en sus nalgas, pero fui conduciéndolo poco a poco hasta su objetivo: el ojete de mamá. Empezó a mojarse entero, el meado se salía de dentro. Ella gemía de placer y yo también. Era una situación placentera, muy placentera, inmejorable. ¿Inmejorable? No. Sí se podía mejorar. En es momento mi madre cogió una de las copas ya vacía y empezó a recoger todo el meado que chorreaba desde su ano hasta el suelo. Llenaba la copa y se lo vertía por encima, por su espalda, por su coño, por sus culo, por todos lado….. Cuando terminé de mearla se dio la vuelta me agarró de nuevo la polla y me la chupó hasta el final. Chupó y chupó hasta que, en su boca, se mezcló mi semen con los meados de los dos. Una experiencia exquisita, recomendable para todos. A partir de ese momento la relación con mi madre se volvió mucho mejor, teníamos más confianza, hablábamos de más cosas y claro, cuando teníamos posibilidad, pues nos divertíamos juntos. FIN.
¿Te gustó el relato erótico? ¡Valóralo!
Comments0
No comments yet. Be the first to contribute.