El ojete de mamá II

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Como les decía la última vez, la relación con mi madre cambió desde aquel día. Que orinara para mí y que se cubriera tod el cuerpo de meados fue demasiado. Aunque el momento más espceial fue cuando eminvitó a que le meara el ojete, sí, llenarle el ojete de pis..ummm que rico. Pero a lo que vamos. La relación cambió desde aquel instante (puedes leer la otra historia El Ojete de Mamá, para entender cómo empezó todo), pero cambió a mejor. Más confianza, más intimidad y más diversión, por supuesto, como en esta ocasión que les voy a relatar. Todos los sábados mi madre sale a cenar con unas amigas del trabajo. Todas rondan los 5o o 55 años. Ese sábado me invitó a ir. Me dijo que suele ser divertido, que se come muy bien en el restaurante al que iban y que total, para quedarme en casa solo, que la acompañara. Tenía mis dudas. Iban a estar sus amigas del trabajo y no sé qué pintaba yo en todo aquello. pero aun así, acepté la invitación. Me puse ropa cómoda con una cazadora de sport y fui a ver si mi madre estaba preparada. Toqué en su cuarto y entré. Allí estaba terminando de ponerse las medias. Llevaba un vestido muy elegante en tonos blancos, muy propios del verano caluroso en el que nos encontrábamos. Cuando la vida vestida me sorprendí, no era consciente del pedazo de madre que tenía. Sí señor, mi madre estaba muy buena!!!!! “Vamos amor” me dijo y los dos salimos hacia el restaurante. Llegamos en un taxi. Nos bajamos y nos dirigimos a la mesa reservada. Allí estaban todas sus amigas: Pili, Carmen, Loli y Marga. “Hola, ¿qué tal?” nos decían todas. “¿Has traído a tu niño? Qué bien” dijo Marga, seguido de un “siéntate aquí a mi lado cielo”. Rojo de vergüenza obedecí sin abrir la boca y me senté al lado de Marga. Al otro lado mi madre. Justo enfrente quedó Pili, sentada entre Carmen y Loli. La noche comenzó bien, quizás un poco aburrida. Ellas hablando de sus cosas, su trabajo, sus jefes, etc, etc, etc. Bebíamos un buen vino y disfrutábamos de unos ricos entrantes, así que no me podía quejar. Con la segunda copa de vino tuve que levantarme para ir al servicio. “Disculpen, he de ir al servicio” dije. “Por supuesto cariño, no vayas a tener una accidente..jejejeje” dijo Marga al tiempo que todas se reían. “Yo te acompaño amor” dijo mi madre para salvarme de la ruborizante situación. Así es que ambos nos dirigimos al servicio. Había que subir unas escaleras y al final de las mismas había dos puertas, una para caballeros y otra para señoras. Entré en el de caballeros y mi madre en el de señoras. La oí. La oí mear. Era inevitable sentirme excitado cuando oía ese ruido, pero me controlé. Estaba en un lugar público, con mucha gente y había gente esperando por nosotros. Así que oriné tranquilamente. Terminé y salí. Mi madre no había salido aun. Le dije “¿va todo bien mami? y respondió “sí, hijo, salvo una cosa…..No hay papel” Después de unos segundos de silencio absoluto, mi madre continuó “¿me ayudas?” Yo solo acerté a decir “pero mami, estamos en un…..” Me cortó “Psssssss… calla y entra, por favor”. Obedecí. Entre en aquel pequeño servicio que separaba el lavamanos del retrete por otra puerta. La abría y allí estaba mi madre. Sentada en el trono con un trozo de papel en la mano. “¿No decías que no había papel?”. “Sí hijo, te engañé, quería que me secases tú, estás tan guapo así vestido que me excitaría mucho que me limpiases después de mear”… Mi pene automáticamente sufrió una erección bestial, cerré la puerta del retrete y me agaché delante de ella. Abrí sus piernas, seguía sentada y su coño aun goteaba…..parecía delicioso, todo para mí. Y así fue, le separé los muslos y empecé a chupar y a chupar, al tiempo que ella gemía silenciosamente para que nadie nos oyera.Lamí y lamí y cada vez me gustaba más, notaba su coño húmedo de pis en mi boca. Me encantaba aquello. ella me agarraba el pelo de la cabeza y me pedía más y más. Y yo se lo daba. Seguí lamiendo y chupando, hasta que por fin sus flujos vaginales alcanzaron mi boca y se mezclaron con el sabor de los orines….ummmm qué placer. Entonces me levanté y salí del servicio. Mi madre me siguió detrás. Por suerte no había nadie por fuera de los servicios ni nadie esperando, así que los dos bajamos con mucha normalidad. Nos volvimos a sentar en la mesa. Yo seguía excitado. Claro, mi erección no tuvo alivio, me parecía que hubiera sido demasiado tiempo en el baño así que no me importó. Marga me sirvió más vino y empezamos con los primeros platos. Pili me miraba mucho, ellas seguían hablando de sus cosas, pero ya se empezaba a notar el efecto del vino. Había más humor y menos tabúes en la mesa….Pili me preguntó “Y tú, ¿no tienes novia?” Respondió mi madre: “éste va de flor en flor, no le gusta atarse a ninguna, jejeje”. Todas rieron. Me puse colorado. Pili seguí mirándome mucho. Estaba enfrente de mí y era difícil esquivar sus miradas. Además a sus 55 años estaba de muy buen ver. En es momento Loli dijo “Voy al servicio chicas” y Pili contestó “yo te acompaño, ¿alguien más viene?” al mismo tiempo que tocaba mis muslos con su pie por debajo de la mesa y me miraba sonriendo… No supe qué hacer. En ese momento me quedé quieto. Ellas dos subieron las escaleras y yo me quedé quieto. Miré a mi madre, quien con un gesto cariñoso me dijo “Ve amor, no te vas a orinar encima no?” Entonces me levanté y me dirigí a las escaleras. Me temblaba todo el cuerpo mientras pensaba “¿Sabrán las amigas de mi madre lo que hacemos en casa? ¿Sabrán lo que acabamos de hacer en el servicio?”. No sabía qué respuesta darme a mí mismo y mucho menos sabía qué respuesta sería mejor o peor… Así que con mis dudas, subí al servicio. No había nadie esperando. Habían entrado las dos. Pensé que es normal, las mujeres siempre lo hacen. Entré al de caballeros. Me saqué mi polla y empecé a orinar. Del otro servicio se oían muchas risas, hasta que una preguntó “¿estás ahí guapo?” “eehh…..yo?….eeehh…sí” y contestaron al unísono “es que nos hemos quedado sin papel, ¿nos podrías ayudar?” Seguido de unas risitas “jajajajajaja”. “Madre mía, me está pasando lo que creo que me está pasando??” pensé. Era más que una fantasía cumplida, nunca lo había imaginado pero, dios mio, lo deseaba con todas mis ganas. Así que salí del servicio de caballeros y entré en el de señoras. “Con permiso….” “pasa, pasa guapo” contestó Pili. Y allí estaban las dos: Pili, de pie con las piernas abiertas abarcando el retrete. Entre sus piernas Loli sentada en el water con las bragas bajadas hasta el suelo. “Mira esto dijo Pili” y comenzó a mear y a mear de pie y su meada le caía a Loli en su coño depilado que al mismo tiempo tb meaba…… uffffffffffff impresionante!!!! Yo simplemente miraba. bueno y también empecé a tocarme. me la saqué y comencé a moverla. Pili acercó su mano y decidió movérmela también. Aquello era tan excitante! Ellas meándose encima y yo disfrutando de todo aquello. Cuando terminaron de mear, se levantaron y me sentaron a mi en el water. Delante de mi cara los dos coños más mojados que había visto nunca. Loli, depiladita entera. Pili más peludo, exquisito también. “¿Nos quieres secar cariño?” me invitaron. Obviamente no lo pensé y comencé a lamer y lamer ambos coños, Primero uno, luego otro, agarrando con mis manos sus turgentes culos.Mi lengua no se saciaba, lamía y chupaba mientras ellas me agarraban el pelo y se besaban entre ellas. Ambas gemían con fuerza, pensé que se oiría abajo, pero rápidamente se me fue ese pensamiento. Primero se corrió Loli, por supuesto, en mi boca……qué placer. lo chupé todo, cada gota de su meado, cada gota de su corrida, todo. Y después Pili, ¡qué corrida! ¡cómo se corrió esa mujer! Fue descomunal, parecía una cascada de flujo vaginal. Me levantaron y me dieron un beso en la boca cada una. Mezclaron sus salivas con la mía, llena de pis y de flujo. Pusieron una gran sonrisa y los tres salimos del servicio. Cuando llegamos abajo nos esperaban mi madre, Carmen y Marga con tres tremendas sonrisas. “¿Qué tal? ¿cómo os ha ido?” “Muy bien” respondió Pili “el baño está muy limpito y es muy cómodo, jejejeje, como para repetir” En ese momento las cinco mujeres de la cena me miraron a mí. Yo, simplemente sonreí. CONTINUARÁ.

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Series: El ojete de mamá

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