Un Sorpresivo cuatro

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UN SORPRESIVO CUATRO N°1 Por: Ithan Vivo solo, sin embargo, aun que sea así, no me puedo quejar de mi frecuente actividad sexual pues tengo a Mary, soltera, pero que me ayuda, más bien debería decir, nos ayudamos a descargar esa energía sexual que poseemos, somos de mediana edad, pero aun con hormonas a millón, las cuales nos sobran al momento de encontrarnos. Tenemos una amiga, Carmen, quien fue mi novia. Una vez hicimos un trío, Mary, Carmen y yo, con resultados fabulosos para todos y con ganas de repetirlo pero por razones varias, han transcurrido más de dos años de esa travesura, sin poder repetirla. Una noche de refriega sexual con Mary, le dije, mientras ella sudorosa me cabalgaba en plena terraza del apartamento -¿por qué no hacer otro trío o un cuatro?, el momento de formularle la pregunta pareció el indicado, pues Mary con su rostro brillante de sudor y de rubor sexual, aceleró sus movimientos de cadera sobre mi y antes de explotar de placer, entre gemidos prolongados, me dijo: -prefiero un cuatro-, esta respuesta fue el acicate para que yo la acompañara en un largo e intenso orgasmo. En una nueva visita de Mary a mi apartamento, le recordé lo hablado en las postrimerías de nuestro último encuentro, ella muy seria me dijo: – Hagamos un cuatro, debe ser muy intenso ver y que te vean coger en vivo-, sus ojos brillaron de pasión al decir estas palabras, -pero hay una condición – dijo, -el no me tocará-. -Perfecto-, me dije, esa noche cogimos divino, aderezado con los planes del próximo cuatro. La pareja que nos acompañaría seria Carmen y su novio actual, Mary se encargaría de contactarla y de proponerle el cuatro, y esta a su vez se encargaría, de convencer a Iván, su novio, lo cual no representaría mucho esfuerzo, pues más de una vez lo vi queriéndose comer con los ojos el bonito cuerpo de Mary. La siguiente semana teníamos ya respuesta de Carmen, nos reuniríamos el próximo viernes a las diez p.m. en mi apartamento. El esperado día llego a paso lento pero llegó, busque temprano a Mary y allí estábamos los dos, ella un poco nerviosa. Vestía una minifalda negra que resaltaba su bonito trasero, tacos altos, una camisa blanca con cuello en “V”, que dejaba ver la hendidura de sus senos y de que no poseía brassier. La invite a unos vinos para ambientarnos, después de tres copas llegaron nuestros compañeros de sexo. Carmen lucia radiante, se le notaba francamente su entusiasmo, Iván miró descaradamente a Mary desnudándola con la vista, yo hice lo mismo con Carmen, lo cual fue aceptado por Iván, tal y como yo acepté su dedicada mirada a Mary. Carmen tenía un vestido corto, muy ajustado a su cuerpo sin mangas ni cuello, que permitían mostrar parcialmente sus hermosos senos, salpicados de pequeñas pecas. Ellos también estaban amoscados se notaba que habían bebido también, me lo confirmó el dulzón aliento de Carmen cuando a manera de saludo nos besamos en la comisura de los labios. Nos servimos tragos y nos sentamos alrededor de la pequeña mesa ovalada del apartamento. Mary tomando su copa se puso de pie y brindó –por nosotros- dijo, chocamos copa y bebimos, luego dijo directa pero con suaves palabras: –¿Iván está claro que no me tocaras verdad?-, Iván puso cara de muchacho regañado y juguetón, pero al final dijo –Si, Mary, es una lástima, pero no te preocupes, no te tocare a menos que tú me lo pidas- Mary riendo: -ja, ja, ja, eso no pasará querido-, y le dio un amigable beso en la mejilla. La fiesta de cuatro había comenzado, hablamos de varios temas y por su puesto de sexo, íbamos por la tercera botella de vino, Carmen decía de lo especial que para ella era el sexo anal, que cuando orgasmeaba por allí era distinto al vaginal, Mary dijo que solo una vez yo la había penetrado por allí y q le resultó muy doloroso, pues mi polla era muy gruesa, uniendo la acción a la palabra puso su mano en mi bulto y lo apretó, diciendo: -¿quieren ver?-, -Si- dijo Carmen, aparentando delante de Iván que no la conocía, cuando en más de una vez se la había comido. Mi barra que estaba semierguida, al sentir el apretujón de Mary y vislumbrar lo que se avecinaba se puso firme. Mary juguetona, me hizo poner de pie y tarareando un ta, ta, ta, taaaaa, saco mi mástil, que apunto de inmediato al techo de lo envarado que lo tenía. Ella descorrió el prepucio mostrando el rojo glande y luego fue hasta la base de mi polla blandiéndola cual espada sin mango. Luego agarrándome por ella, me condujo hasta el amplio sofá se sentó en el y comenzó a merendársela mientras yo estaba de pie. Ella era una excelente mamadora de polla, se la introducía casi toda hasta la garganta y luego discurría suavemente sacándosela lentamente, esto parecía ser de gran sexualidad para ella y se notaba que lo disfrutaba a plenitud, su transpiración y deleite con que lo hacía así lo constataba y más aun sintiéndose vista por otros. Los miro de soslayo, y la expectación que vio en ellos la hizo ser mas puta y atrevida, con rapidez se despojo de su blusa y falda quedando completamente desnuda, yo la acompañé rápido en el desvestir, y allí estábamos los dos en plena sala, desnudos, mientras que Mary sentada se encargaba de hacer desaparecer parcialmente y aparecer mi candente barra en su boca, mientras que Iván con su polla ya fuera de su pantalón se la acariciaba y Carmen sin dejar de mirarnos procedía a despojarse lentamente de su ropa. Mary cada tres segundo o menos, sin dejar de engullir mi polla los miraba, gozaba en grado sumo de verse admirada por otros mientras me practicaba aquella soberana mamada, la tome desde atrás de su cabeza e hice desaparecer en su boca mi afiebrada polla, ahogándola. Aun así continuó usando alternativamente su hambrienta boca y su mano en mi polla, mientras que la otra mano presionaba mis testículos. Carmen, completamente desnuda se sentó al lado de Mary y acarició la larga polla de Iván pero de menos diámetro que la mía, las dos mujeres se esmeraban en hacernos acabar, yo no duda que de seguir así seria, pero era tanto la lujuria y morbo que estaba sintiendo que prefería retardar el momento de mi llegada. Para ello recosté a Mary en el amplio sofá, separé sus piernas, que luego ella misma elevó, y me sumergí en aquel coño rebosante de denso fluido que casi me ahogaba. Ella arrobada por las caricias que le prodigaba con mis labios y lengua movía sus caderas acompasadamente mientras se estrujaba sus tetas, con la mirada perdida en la verga de Iván y las caricias que la aplicaba a esta Carmen. Sus gemidos eran incesantes mientras en una letanía susurraba –sigue, sigue, sigue-. Oí la voz de Carmen que me dijo: -ven aquí-, me erguí y allí encontré su mano izquierda que se apoderó de mi barra mientras que con la derecha pajeaba la polla de Iván, la imagen de Carmen con las dos pollas pajeándolas acompasadamente era digno de una película porno, su rostro era un poema de pura pasión, lo estaba disfrutando. Acercó su rostro a la de Iván y la sumergió casi toda en su boca, era una garganta profunda, me hubiese encantado estar allí, sentir mi glande atravesar la abertura de aquella garganta. A todas estas Mary se regodeaba viendo la escena que le brindábamos, mientras de patas abiertas se acariciaba su húmedo desfiladero. Llevó su mano izquierda a mis testículos y comenzó a apretármelos, sabía que eso me gustaba elevó mi barra y comenzó ahora a lamérmelos, me tomo por las caderas con ambas manos atrapó mi caliente polla y se dedico, con movimientos conocidos y practicados, el mete saca en su boca. Carmen vio la acción de Mary, ella quería sentir las dos vergas, pero era necesario, y así lo pensó, comprometer mas a Mary, para que Iván fuese más permisivo con ella, así que después de practicarles extraordinarias chupadas y lamidas a Iván, tomó el rostro de Mary radiante de placer entre sus manos y comenzó a besarla, intercalando, ella, lamidas y chupadas con la barra de Iván. Mary apenas si se dio cuenta de ello aun cuando respondía abiertamente a los besos de Carmen con sabor a verga de otro, pero Carmen insistió y ahora tomando la mano izquierda de Mary la depositó en la caliente polla de Iván, ella intentó retirarla pero Iván se la detuvo, ella me miró como solicitando mi autorización, era tan erótica la escena de ver a Mary con dos barras, una en cada mano, y con aquellos ojos afiebrados de pasión, que no dije nada y ella lo interpretó como un sí. Desaforada comenzó a pajearnos y a chuparlos indistintamente, al minuto escaso de aquel intercambio de pollas ejecutado por Mary, sentí las contracciones en mi bajo vientre de mi venida, Carmen se colocó frente a mí me tomó por las caderas, y en un acompasado movimiento, escancié en lo profundo de su garganta mi caliente esperma. Lo mismo quiso hacer Mary con Iván, pero este descargó su leche caliente y espesa en su transformado rostro.

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Series: Un Sorpresivo cuatro

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